lunes, 28 de mayo de 2007

CAMBIO CLIMÁTICO: ¿Cuál es la verdad?



El cambio climático que está ocurriendo en la tierra es innegable y nos afecta a todos de manera cercana, pero
¿qué lo causa?, ¿el hombre es el culpable?, ¿cuál es el panorama futuro?

Las respuestas a estas preguntas ciertamente ya han adquirido protagonismo en los medios y en la comunidad científica, provocando gran polémica y opiniones encontradas frente al tema.

La postura oficial manifestada por la
Comisión Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) entiende por cambio climático “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”.

En el
último informe presentado, pronosticó que se causarán más daños y más rápido de lo previsto debido al aumento considerable del calentamiento global. El principal responsable de este incremento en los últimos 50 años (se cree) es el ser humano (influencia antropogénica), que ha aumentado la emisión de dióxido de carbono, el cual, junto con otros gases, produce el efecto invernadero causante del calentamiento global.

Las consecuencias pronosticadas como posibles son alarmantes:



El panorama planteado es crítico, y si bien esto es claro, el IPCC manifiesta que la situación puede mejorarse si se disminuye la emisión de gases de efecto invernadero.


Como medida preventiva para esta problemática, se firmó el Protocolo de Kyoto, el cual entró en vigor en el 2005 y cuyo objetivo es conseguir reducir un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012.

Adhiriendo esta postura, también existe el ya conocido documental “
An inconvenient truth” (Una verdad incómoda) del ex presidente estadounidense Al Gore



En el documental, él mismo explora la información científica y las predicciones
que hay sobre el cambio climático, llegando a la conclusión de que si el hombre no disminuye drásticamente y en poco tiempo la emisión de dióxido de carbono las catástrofes son inminentes: deshielo de los glaciares, subida del nivel del mar que haría desaparecer gran parte de la superficie terrestre, sequías, cambios en la biodiversidad y en la vida humana.

La controversia surge a partir de la aparición de una teoría que no está de acuerdo con lo expuesto por el IPCC y Al Gore, y que, por ende, critica y refuta sus conclusiones.


La existencia de esta teoría “alternativa” se hizo pública en un reportaje emitido por Canal 4 de la televisión británica "The Great Global Warming Swindle" (El gran fraude de calentamiento global); video que básicamente cuestiona la posición oficial respecto a la responsabilidad de las emisiones de dióxido de carbono producidas por el hombre, como culpables directas del calentamiento global.

Cabe destacar, que esta postura también ha sido cuestionada, recibiendo acusaciones de que detrás de la teoría, hay interéses en favorecer la actividad de empresas a quienes no les conviene económicamente realizar cambios en su proceso de producción.



A continuación se incluye una parte del reportaje; para verlo completo puede dirigirse a este link http://video.google.com/videoplay?docid=4499562022478442170




Si el ser humano no es el culpable del cambio climático... entonces, ¿Quién lo es? ¿Existe un cambio climático?

El reportaje expone que el cambio climático que se vive no es alarmante sino natural, que el clima siempre ha cambiado y no necesariamente como resultado de la intervención del hombre.


Variaciones del clima que hacían del mundo un lugar más frío o cálido se vienen produciendo a lo largo de la historia, exponiendo como ejemplos al Período Medieval Cálido donde las temperaturas eran superiores a las actuales y a la pequeña edad de hielo que se vivió en el siglo XIV durante la Edad Media Europea.












Según lo expuesto en el video, el dióxido de carbono no es el causante del cambio climático que hoy se vive, ya que ninguno de los cambios principales en los últimos 1.000 años se pueden explicar con el dióxido de carbono.

El responsable del cambio climático es el Sol, ya que hay una correlación entre la actividad solar y el registro de temperaturas a lo largo de la historia. Lo que está produciendo un calentamiento global no es la acción del hombre, sino el aumento de las radiaciones solares.















La pregunta es: ¿porqué esto no se ha hecho público antes?, ¿porqué la teoría del CO2 se presenta como la oficial?

Las respuestas, según lo planteado por el video, son que detrás de esta teoría y su presagio de futuras catástrofes se mueven importantes sumas de dinero destinadas a la Ciencia Ambiental y que, si se niega la teoría oficial de que el calentamiento global es un problema, entonces se perderían muchísimos puestos de trabajo y el dinero invertido en la resolución de este "hipotético problema".

Otro aspecto que muestra el video es la politización de la cuestión, que ha convertido una teoría sobre el clima en una ideología política.

Cuestiona el rigor científico del informe oficial, planteando la existencia de intereses políticos que influyen en su realización, razón por la que científicos que no coinciden con él, son censurados y no tienen lugar dentro de este. Los intereses serían evitar el progreso industrial de los países en vías de desarrollo, afirmando que si se emite más dióxido de carbono las catástrofes climáticas son inminentes.

Si bien, la teoría del origen antropogénico del cambio climático es la oficial y dominante, existen otras, como la comentada, a las que se debe prestar atención para estar mejor informado sobre esta cuestión que afecta a toda la humanidad.

Más allá de cual sea la causa del cambio climático y con qué teoría se esté o no de acuerdo, los cambios existen y si algo es claro, es que solo el tiempo acabara con la incertidumbre que generan.

martes, 22 de mayo de 2007

Boliches libres de humo...

A un año de la aplicación de la ley que prohíbe en Córdoba fumar en lugares públicos y cerrados se abre nuevamente la polémica a raíz de la intención, por parte de la Secretaria de Salud de la Municipalidad, de extender esta prohibición a bares y boliches.

Todavía no hay una fecha definida para la implementación de esta medida pero "los boliches libres de humo" ya generan la misma polémica y el mismo enfrentamiento fumadores vs. no fumadores que hace un año atrás.
Estoy de acuerdo en que se respete loa derechos de los no fumadores. Una persona que ha optado por no fumar, no tiene por que soportar el humo de alguien que si lo hace y no olvidemos que los fumadores pasivos, a corto, medio o largo plazo, sufren daños físicos aunque no fumen; razón de más, para entender el disgusto de aquellos que se encuentran en esta situación, pero la medida me parece inaplicable llevada a la realidad.

Si uno se fija en los bares que funcionan en la ciudad de Córdoba después de las dos o tres de la madrugada, especialmente en los concurridos por jóvenes, en varios se puede observar personas fumando dentro de las instalaciones.

Es decir, si en estos bares es difícil hacer cumplir la ley, considero que sería prácticamente inviable implementarlo en los boliches.
Llegado el caso, no resultaría extraño imaginar a esos mismos jóvenes invadiendo espacios públicos con todos los problemas urbanísticos que esto significaría (basura, ruidos, desorden en el tráfico, etc.).

Frente a este panorama, opino que lo más razonable sería la habilitación de lugares donde se permita fumar y otros en los que no, a opción de los dueños de los locales. De esta forma, la decisión de exponerse o no al humo es de cada uno.



Links relacionados:

martes, 1 de mayo de 2007

Nació la seguna hija de Letizia y el príncipe Felipe

MADRID.- Fue como si, al llegar al mundo, tuviera cientos de tíos plebeyos: un aplauso estalló entre el hervidero de periodistas que ayer cubría, puertas afuera de la clínica y a cielo abierto, el nacimiento de Sofía, la segunda hija del príncipe de Asturias. Y octava nieta de los reyes de España.





Nació la infanta con nombre de gran reina y acaba de destronar a una: su hermana, la graciosa Leonor, de quien ayer todos se preguntaban cuál sería la reacción al verse obligada a hacer sitio en el, hasta ahora, reino particular de su palacio.



¿Qué se sabrá al respecto? Difícil que algo. Los borbones no son de hablar mucho. Y difícilmente se repita aquella confesión, tan natural, de Máxima Zorreguieta, la princesa de Holanda, cuando bautizó a Alexia, su segunda hija.

"Por casa hemos visto muchos celos en estos días", dijo, risueña, en tácita referencia a Amalia, la primogénita, futura reina y, al parecer, algo enfurruñada por aquellos días.

Para media España, sin embargo, que la segunda en llegar también haya sido mujer fue un alivio: de haber sido varón, y tal como están las cosas, se hubiese iniciado un debate de aquéllos. Ocurre que en España, el varón precede a la mujer en línea de sucesión al trono.


El padre, presente

Con la noticia del feliz nacimiento, con la alegría del padre y con el brindis, se alcanzaba la cota final de tres semanas de guardia preparto para decenas de periodistas, que hasta dormían en las afueras de la clínica Ruber, para no perderse la cotizada imagen de los príncipes llegando-entrando-saliendo-saludando.




Todavía no se conoce foto alguna de la pequeña, pese a que cada vez es más frecuente que el real padre saque una instantánea y la difunda, para alegría del reino.

Es que la expectativa por un parto real (en el sentido monárquico, no en el otro) llega a extremos. Por caso, la fugaz película que mostraba el raudo paso de la camioneta azul en la que llegaron los príncipes a la clínica fue ayer repetida hasta el cansancio por TV. Y fue toda una hazaña gráfica, tras días de espera.





Esta vez, con todo, la cosa estuvo mejor organizada. Había sandwiches, bebida, una carpa, un escenario y hasta tres baños químicos dispuestos por la Casa Real.

Lo otro que también pasó, aunque no se vio, fue el compromiso previo que se hizo firmar al personal de la clínica de no revelar ninguna "infidencia" a la prensa.

Nació la segunda hija de Letizia y el príncipe Felipe

MADRID.- Fue como si, al llegar al mundo, tuviera cientos de tíos plebeyos: un aplauso estalló entre el hervidero de periodistas que ayer cubría, puertas afuera de la clínica y a cielo abierto, el nacimiento de Sofía, la segunda hija del príncipe de Asturias. Y octava nieta de los reyes de España.

"Estamos felices", dijo Felipe de Borbón, poco después, al comparecer ante las cámaras. Y si hubiese dicho otra cosa, nadie le habría creído: era tan ancha su sonrisa que hasta pareció que, de tanto hincharse, le apretaba el cuello de la camisa.

Todos están bien. Para empezar, la nueva infantita, que pesó 3,310 kilos y midió 50 centímetros, o sea, un poco más flaca pero también, más larga, que Leonor, su hermana mayor. Y para seguir, su madre, la princesa Letizia, que a los 34 años acaba de pasar por su segunda cesárea en apenas uno y medio. Nació la infanta con nombre de gran reina -Sofía, su abuela- y acaba de destronar a una: su hermana, la graciosa Leonor, de quien ayer todos se preguntaban cuál sería la reacción al verse obligada a hacer sitio en el, hasta ahora, reino particular de su palacio.

¿Qué se sabrá al respecto? Difícil que algo. Los borbones no son de hablar mucho. Y difícilmente se repita aquella confesión, tan natural, de Máxima Zorreguieta, la princesa de Holanda, cuando bautizó a Alexia, su segunda hija.

"Por casa hemos visto muchos celos en estos días", dijo, risueña, en tácita referencia a Amalia, la primogénita, futura reina y, al parecer, algo enfurruñada por aquellos días.

Lo del nombre de la infantita estaba casi cantado. "Sofía" figuraba en casi todas las apuestas; tanto que hasta el príncipe Felipe lo admitió ayer, antes de anunciarlo.

"Nos hacía mucha ilusión que la reina tuviera una nieta con su nombre", añadió luego el heredero, que, cuando habla en público de su madre, dice así, "la reina".

No sorprende, tampoco, porque es conocida la estrecha relación entre madre e hijo, a la sazón, reina y príncipe. Una complicidad de sonrisa y mirada en actos públicos. Un lazo tan fuerte que, hasta antes de casarse, al menos, si algo presidía el palacio de Felipe era un enorme retrato de su madre. Difícil saber si algo ha cambiado en la decoración desde que es marido.

De modo que todo queda en familia: la infantita será la segunda Sofía de la casa y del reino, y segunda hija. "O sea, segundona nata", decían ayer cronistas españoles, con esa aberración por el eufemismo tan habitual por aquí.

Para media España, sin embargo, que la segunda en llegar también haya sido mujer fue un alivio: de haber sido varón, y tal como están las cosas, se hubiese iniciado un debate de aquéllos. Ocurre que en España, el varón precede a la mujer en línea de sucesión al trono. Dicen que eso va a cambiar, pero hasta ahora no ha cambiado.

El padre, presente

El nacimiento se produjo poco antes de las 17 y, según confesó, Felipe estuvo presente durante la intervención. Al cierre de esta edición, sin embargo, no se conocía, todavía, foto alguna de la pequeña. Eso, pese a que cada vez es más frecuente que el real padre saque una instantánea y la difunda, para alegría del reino.

"Se parece a su hermana", atajó el heredero, que no podía dejar de sonreír ni aunque se lo propusiera. Y para más datos, Leonor es rubia, de ojos claros, con enorme capacidad para gesticular y, hasta el momento, lleva el apellido Borbón bien puesto en los generosos mofletes.

Con la noticia del feliz nacimiento, con la alegría del padre y con el brindis, se alcanzaba la cota final de tres semanas de guardia preparto para decenas de periodistas, que hasta dormían en las afueras de la clínica Ruber, para no perderse la cotizada imagen de los príncipes llegando-entrando-saliendo-saludando. También por eso aplaudía la prensa...

Es que la expectativa por un parto real (en el sentido monárquico, no en el otro) llega a extremos. Por caso, la fugaz película que mostraba el raudo paso de la camioneta azul en la que llegaron los príncipes a la clínica fue ayer repetida hasta el cansancio por TV. Y fue toda una hazaña gráfica, tras días de espera.

Esta vez, con todo, la cosa estuvo mejor organizada. Había sandwiches, bebida, una carpa, un escenario y hasta tres baños químicos dispuestos por la Casa Real.

Lo otro que también pasó, aunque no se vio, fue el compromiso previo que se hizo firmar al personal de la clínica de no revelar ninguna "infidencia" a la prensa.

Eso ocurrió, al parecer, hace ya varias semanas, cuando se hicieron las reservas de suite maternal y habitaciones para el real aterrizaje de la cigüeña. Por Silvia PisaniCorresponsal en España